Señales de la realidad

La tapioca que nadie vendía

Gustavo Santos·24 de septiembre de 2026·3 min de lectura

Hay una frase muy usada en las empresas.

Yo creo.

Suele aparecer con la seguridad de quien ya cerró la investigación.

"Yo creo que los lunes no se vende."

"Yo creo que los clientes de aquí no compran eso."

"Yo creo que nuestro público no lo quiere."

A veces acierta. La experiencia existe por una razón. El problema empieza cuando el presentimiento recibe un sello de evidencia y empieza a aparecer en reuniones como si hubiera sido auditado.

Una tapioca en el camino

Hay un caso contado por Diego Barreto, vinculado a iFood, que me gusta porque parece demasiado pequeño para explicar una idea grande.

Personas de un determinado barrio buscaban tapioca en la aplicación. Buscaban y no encontraban oferta suficiente.

Al otro lado de la calle había panaderías.

Tenían harina de tapioca. Tenían queso. Tenían sartén. Tenían cocina. Tenían gente que sabía preparar comida.

Faltaba una cosa curiosa: saber que alguien estaba buscando tapioca.

El dato existía como señal antes de convertirse en decisión. La búsqueda del cliente estaba diciendo algo. Pero una señal que nadie percibe es casi silencio.

Lo interesante del caso no es el algoritmo. El algoritmo es una herramienta. Lo interesante es la pregunta oculta dentro de él:

¿Dónde existe una demanda que todavía no ha encontrado una oferta?

Esa pregunta lo cambia todo.

Porque, después de ella, los datos dejan de ser una colección y empiezan a tener una tarea.

La pregunta viene antes que el panel

Las empresas acumulan información con una facilidad extraordinaria.

Hojas de cálculo. Sistemas. Correos. Pedidos. Horarios. Reclamaciones. Descuentos. Stock. Visitas. Mensajes. Búsquedas. Retrasos. Devoluciones.

La realidad habla todo el día.

Pero acumular ruido no es lo mismo que escuchar.

Un dashboard puede mostrar cincuenta indicadores y aún así no responder la pregunta que realmente importa. A veces ocurre lo contrario: la pregunta correcta cabe en una hoja de cálculo de diez líneas.

Por eso, la Cultura Data-Driven no empieza en el gráfico. Empieza en una inquietud.

¿Qué está ocurriendo aquí que todavía no podemos ver?

La intuición no es enemiga

El dueño del restaurante dice que el miércoles se vende más.

Estupendo.

Eso no necesita ser combatido. Necesita ser investigado.

Su experiencia percibió algo. Quizás tenga razón. Quizás no. Quizás tenga razón por el motivo equivocado.

La intuición abre la pregunta.

Los datos ayudan a probar.

La evidencia mejora la interpretación.

Y la decisión cambia algo en la operación.

Si nada cambia, tuvimos análisis. No necesariamente inteligencia.

El dato solo es una manera moderna de acumular silencio

El valor aparece cuando atravesamos toda la cadena:

señal → dato → información → evidencia → interpretación → decisión → acción → resultado → aprendizaje.

Por eso, una empresa llena de tecnología puede decidir mal. Y una pequeña empresa, con registros simples y una buena disciplina de investigación, puede tomar decisiones excelentes.

El tamaño de la tecnología no define la madurez.

La recurrencia de la capacidad, sí.

La panadería podía hacer la tapioca.

El cliente quería comprar.

Entre los dos solo faltaba una cosa.

Alguien necesitaba escuchar la señal.

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Este texto es una crónica original de Gustavo Santos. El caso de la tapioca está basado en un relato atribuido a Diego Barreto en una entrevista para el Flow Podcast en 2025 y se utiliza aquí como ejemplo de la relación entre pregunta, dato y decisión.