Decisión
Deja de decidir solo con 'yo creo'
Gustavo Santos·22 de septiembre de 2026·1 min de lectura
Al "yo creo" se le trata con injusticia.
Suele aparecer en las presentaciones sobre datos como el villano de la historia. A un lado, el gestor intuitivo. Al otro, la organización científica, rodeada de gráficos y números.
La vida real no es tan ordenada.
El gestor experimentado ve cosas que la base de datos todavía no ha visto
Quien trabaja veinte años en una operación aprende a percibir señales.
Sabe cuándo un cliente está a punto de abandonar. Siente que determinado proveedor va a retrasarse. Reconoce una obra que empezó a perder ritmo antes de que el cronograma oficial lo admita.
Eso tiene valor.
La experiencia es una máquina de reconocimiento de patrones.
El error no es tener intuición.
El error es terminar la investigación en ella.
La intuición debería abrir un proceso
"Yo creo que el miércoles se vende mejor."
Estupendo. Tenemos una hipótesis.
Ahora podemos preguntar:
- ¿mejor en facturación o en margen?
- ¿en el salón o en el delivery?
- ¿en qué horario?
- ¿con qué mix de productos?
- ¿con o sin promoción?
- ¿ocurre cada semana o fue un período específico?
Observa el cambio.
La frase dejó de ser una conclusión y se convirtió en una puerta.
Es exactamente lo que una cultura orientada por datos hace con la experiencia: no la desprecia; la transforma en investigación.
La evidencia también puede equivocarse
Hay otra exageración común: imaginar que un número cierra la conversación.
No la cierra.
Los datos pueden estar equivocados. Las comparaciones pueden ser malas. Una correlación puede tratarse como causalidad. Un indicador puede estar midiendo la cosa equivocada con enorme precisión.
Por eso, no se trata de sustituir personas por números.
Se trata de mejorar la conversación entre percepción, evidencia y decisión.
La frase que prefiero no es "deja de usar la intuición".
Es más simple:
Cambia parte del "yo creo" por "vamos a descubrirlo".